20.1.10

Proyecto Marlene. 120 metros por debajo del infierno.

Muy buenas tardes a todos. Vengo a haceros partícipes de una oportunidad de mejorar la vida de Marlene.
Marlene es una mujer boliviana que trabaja en la mina Morococala alrededor de 14 o 16 horas al día a unos 80-120 m. de profundidad, completamente a oscuras y con la "ayuda" de un buen puñado de hojas de coca en la boca e ínfimos tragos de alcohol puro que mojan sus labios para poder soportar eso.
El 27 de Noviembre conocí a Marlene a través del programa de Cuatro "21 días" y la gente que me rodea sabe lo impresionada que me quedé después de ver este programa, lo que lloré y lo que me hizo dudar de si todo lo que estoy aprendiendo en lo que a Derechos Humanos, avances de las tecnologías digitales y sus beneficios y todo lo que comprende el primer curso del Grado en Educación Social, sirve de algo. Me costó quitarme de encima la sensación de que todo es mentira. A día de hoy, como podéis observar, sigo a vueltas con Marlene...
Sé que los exámenes están a la vuelta de la esquina, pero para poder ayudar a Marlene y a otras familias de Bolivia en situación similar, deberíais primero conocer su historia.

La fundación Vistare a puesto en marcha un proyecto de colaboración a raíz del movimiento que surgió desde la emisión del programa. En su site podréis informaros del resto de proyectos en marcha y de este en concreto.
No importa tanto la ayuda, sí conocer cuál es la realidad con la que nos tenemos que enfrentar, saber (pese a que eso no sea nada nuevo, pero que no se olvide y permanezca fresco en nuestro consciente y nuestras retinas) que hay millones de cosas tan, tan básicas que están mal, que vamos a tener que bucear a la misma base de ellas (como bucea Marlene en el barro buscando restos de estaño) para que haya transformación.
Quizá este programa te ayude a decidir hacia dónde encaminar tus pasos como futuro educador social, quizá te parezca demagogia, quizá no te apetezca ver sufrir a otros gratuitamente (máxime con el bombardeo de imágenes aterradoras desde Haití, cuya situación anterior al terremoto no era muy esperanzadora tampoco, ya que muchos haitianos/as emigraban a la parte más pobre de Cuba buscando algo mejor... para que os hagáis una idea. Pero claro, eso no era tan impactante como las imágenes que nos sirven en bandeja de barro tras el terremoto), puede también que pienses que la solución perfecta no es ayudar económicamente, pero también creo que aún estamos muy lejos de encontrar las soluciones o no nos apetece andar ese arduo trecho... en fin...
Si no es tu caso, tú eliges. Porque nosotros podemos elegir; no sé dónde están los límites de nuestra capacidad de elección, pero sí sé que estos son amplios, muy amplios... Creo que  la posibilidad de elección es uno de los aspectos que forman parte de "la libertad".
Yo sé que para ver condiciones indignas de vida, no hace falta irse tan lejos, pero en este caso, la desprotección,  olvido y condiciones de trabajo y vida a la que está sometida esta mujer (y otras en Bolivia) , me pareció desgarrador.
Así que a partir de aquí, la opción es vuestra.
Un saludo y hasta pronto.
AQUÍ EL PROGRAMA ÍNTEGRO. 21 DÍAS EN LA MINA

3 comentarios:

Maravillas dijo...

Hay tantas cosas por hacer, tan dura es en ocasiones la realidad que te puedes ver atrapada en una sensación de impotencia, pero hay que pensar que hay gente en el mundo que tiene muy claro cuál es su quehacer en términos solidarios, que no podemos abarcarlo todo, pero que cada uno en su pequeña esfera puede abarcar un poquito y si todos ejercemos nuestra responsabilidad en la pequeña esfera que nos corresponde podremos conseguir mucho, aunque despacito, eso sí, tenemos que ser todos...Te dejo una fábula:

Un hombre paseaba por un campo lleno de flores y árboles. Al pasar por un riachuelo observó cómo un golpe de agua había sacado fuera de la misma a cientos de peces. Allí había otro hombre que, tranquilamente, se dedicaba a meter, de uno en uno, los peces en el agua. El hombre que paseaba le dijo al de los peces:
"Pero, hombre, ¿no ve usted que no va a poder salvar a todos esos peces?"
El hombre, sin molestarse demasiado, le contestó, con un pez en las manos:
"Dígaselo a éste".

B. dijo...

Buenas tardes maravillosa maravilla; pues sí, la verdad que a veces la impotencia roza la más pura indignación. Soy consciente de que en cuanto acabe de formarme y vea cómo mi campo de acción aumenta (siempre reducido, como dices) podré empezar a realizar esos "poquitos" con un poco más de puntería :)
Gracias por venir, bonita. Y por tus comentarios.
Un abrazo.

Maravillas dijo...

Gracias a tí por escribir posts interesantes.
Al final me gustará esto de la blogosfera, y eso que lo del blog fue una "sugerencia" del profe tutor de Sociedad del Conocimiento para familiarizarnos con los nuevos alfabetismos, pero es grato encontrarte con gente que comparte tu manera de pensar y, en caso contrario, también es grato tener con quien "debatir" esas cosas en las que no estamos tan de acuerdo, es una manera de aprender a "andar con los zapatos de otro".
Un abrazo.